Con un tono deliberadamente lento, la acusó palabra por palabra: —En el pecho de tu querido Mau lleva tatuada una flor de hibisco. Esa flor fue dibujada por mí para que se la tatuaran. Llora delante de él, pídele que se quite ese tatuaje.
—¿O acaso no te molesta cada vez que lo abrazas y piensas en ese tatuaje?
Al escuchar esas palabras de Valeria, Irene no pudo evitar pensar en el tatuaje de Mauricio. El recuerdo de que usaban esos tatuajes para sellar su amor la volvía loca.
Irene casi rompe s