—Irene, sabes mejor que yo cómo murió la abuela —Valeria sonrió con sarcasmo—. Justo después de que entré al estudio, apareciste tú. ¿No te parece una coincidencia?
El rostro de Irene se tornó oscuro, apretando los dientes con fuerza.
No estaban solas allí; además, Irene estaba comunicándose con Valeria a través de una videollamada.
Cuanto más revelaba Valeria, más podía comprometer la posición de Irene.
Sin querer discutir más, Irene ordenó fríamente: —¡Quítenle la ropa y tomen fotos!
—Irene, ¿