El hombre aprovechó el caos en la plaza, jalando a Valeria entre la multitud hasta llegar a un auto estacionado en la calle.
Antes de que la puerta se cerrara, el coche arrancó con fuerza.
Valeria cayó sobre el asiento, tratando de levantarse, pero físicamente no era rival para estos hombres.
Apenas intentó moverse cuando el hombre que había subido con ella al coche, la sujetó, atándola con fuerza con una cuerda, tanto manos como pies.
Luego le amordazó con un trapo.
—¿Esta es Valeria Ramírez? —