«Yo… ah, sí». Logré esbozar una débil sonrisa. “A mis padres les encantaba bailar, así que me enseñaron. Aunque hace muchísimo tiempo. Era solo una niña.”
“Sígueme.”
“Puedes encontrar una pareja mejor.”
“No.” Me atrajo hacia él y la sensación de tenerlo tan cerca fue casi insoportable. “No podría. Además… estoy cumpliendo órdenes. Y tú me sigues.”
Empezamos a movernos y pronto recordé los pasos. Nunca se lo confesaría a nadie, pero papá y yo solíamos bailar vals en el sótano. Me encantaba baila