La silla de presidente de NexTech —que ahora era técnicamente la silla de presidencia conjunta del Grupo Castillo— era un trono de cuero negro y cromo.
Me senté en ella, girando suavemente, mirando a través del ventanal de cristal blindado que dominaba el horizonte de Madrid.
Lorenzo había vuelto.
Después de semanas de "recuperación" (que yo había aprovechado para mover fondos y consolidar mi poder), el Rey había decidido que su baja médica había terminado.
La puerta del despacho se abrió sin p