Capítulo 70

Lorenzo no abrió internet. No hizo falta. Internet vino a nosotros.

Su teléfono personal, el de la empresa y el teléfono fijo de la mansión empezaron a sonar simultáneamente. Una sinfonía de alertas que anunciaba el fin del mundo.

Lorenzo ignoró las llamadas. Caminó hacia su vestidor, sacó una tablet del cajón de seguridad y la encendió.

Yo me quedé sentada en la cama, con las sábanas subidas hasta el pecho, sintiendo cómo el frío de la madrugada se filtraba en mis huesos.

Sabía lo que iba a ve
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