En el corazón del Centro Cardiológico Morales, la joya de Luis en Coral Gables, los ventanales relucían como espejos bajo el sol ardiente de Miami, proyectando destellos que danzaban sobre el mármol blanco del vestíbulo. El aire, impregnado de un delicado perfume a jazmín, envolvía las esculturas de vidrio suspendidas, que flotaban como sueños frágiles. Pero en la oficina de Valeria Cruz, un refugio de paredes inmaculadas y estanterías cargadas de saber, el mundo se reducía al calor de dos alma