Capítulo 8.5: Salvajes.
Mientras que las cosas en el corazón de Altalune comenzaban a tranquilizarse, no muy lejos de ellos, el grupo de Dante esperaba expectantes el paso de los salvajes, pues debido a que Anna aún no despertaba y a que Arioch y Gael se habían negado a moverla debido al veneno de la plata, el grupo seguía plantado en el mismo lugar.
― ¿Quieres dejar de pasearte así? ―le gruñó Gael a Armin, quien iba de un lado a otro con la mirada clavada en la única calle que corría por el lugar
―Perdona que mi ansi