Capítulo 6.4: Ciruela y rocío.
Si algo nuevo y sobrenatural los estaba acechando, separarse sería un error.
Cuando el ascensor se detuvo Rosaly los guio hasta la sala de juntas privada, no sin antes detenerse en una habitación de descanso donde Boreas entró para que Bruno pudiese cambiarse.
Al llegar a la oficina, Anna se dirigió directamente al ventanal, cuya vista, daba directamente al palacio de Interlunio que continuaba en reparaciones.
“Aun así, sigue siendo hermoso” ―susurró Anna
Como aún debían esperar por Máximus, Al