Capítulo 22.4: Un espacio para dos.
― ¡Ah! ¿Es usted el alfa Benedetti? ―preguntó el hombre con entusiasmo
―Así es, soy yo ―dijo Dante con amabilidad
―Oh, por favor, ¡pasen! ―exclamó el hombre apresurándose a abrir la puerta del edificio para ambos
―Gracias ―dijeron Anna y Dante a la vez
―Habíamos pensado que ya no vendría, por eso mi colega se fue a descansar ―dijo el hombre corriendo directamente al escritorio de recepción ― ¡Maurice! ―gritó al mismo tiempo que golpeaba la campanilla ― ¡Maurice, es el alfa! ―exclamó sin dejar d