Capítulo 18.5: La ayuda de un isleño.
Ante las palabras de Zeth, Anna dejó de luchar con las sábanas y se congeló en su lugar.
― ¿Qué has dicho? ―preguntó con la voz temblorosa
―Que los hombres de Arioch están demasiado cerca Anna ―
― ¿Los descubrieron? ―preguntó la joven tomando su bata en el acto
―Aún no, envié a Dante y a Svein para que los mantengan alejados, pero con Tabatha ahí, no sé cuánto tiempo tenemos ―dijo un ansioso Zeth ―Escucha Anna, no quería preocuparte, pero necesito que vengas conmigo para que hables con ellos po