Mundo ficciónIniciar sesiónVuelvo a cerrar los ojos.
Sus nudillos se pasean por mi pecho y su respiración se vuelve errática con efluvios húmedos que incrementan mi repudio. Entonces, cuando cree que ya me tiró del todo a la sumisión y me encara, le doy un cabezazo justo en su tabique, el cual cruje bajo mi frente. Aquel líquido carmesí sale disparado, así como sus palmas, que hacen lo posible por detenerlo. Cuando se remueve y me da libertad de mover una p







