XIV

Sam se encarga de extender la rejilla para que no quede con ondulaciones a la hora de ponerla. Entretanto, martilleo unos clavos en alargados troncos que servirán para sostener nuestras próximas vallas. Me entretengo con el golpear del martillo, de esta forma ignoro el dolor en mi antebrazo, en mis costillas, mandíbula y abdomen.

El castaño durmió abrazado a mí toda la noche, un gesto que agradezco muchísimo, pues esto ahuyentó pe

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