"Me he vuelto loca, y no tengo problema con ello"
Fumiko Ibars
Ella tembló de miedo, sus ojos fijos en los míos, como si esperara que alguna piedad llegara a mí. Pero no había nada de compasión en mi mirada, solo furia. Roderick, detrás de mí, intentaba contener las lágrimas, pero sus ojos brillaban con un alivio palpable al verme, al saber que al fin alguien lo defendería. Mi único pensamiento en ese momento era que no permitiría que esa mujer quedara impune por lo que le había hecho al niño.