Oshin Itreque
Me removí de nuevo en la cama. No podía dormir.
Daba vueltas una y otra vez, hundido en la incomodidad de las sábanas frías y el vacío a mi lado. Mis brazos buscaban instintivamente su calor, pero solo encontraban aire.
La extrañaba tanto… Su ausencia se sentía como un hueco abierto en el pecho. A pesar de que solo fueron dos semanas las que durmió conmigo, me acostumbré demasiado a su presencia, a la forma en que su cuerpo encajaba contra el mío, a la cadencia pausada de su res