Oshin Itreque
"Lo siento, pequeña", pensé mientras la sentía quedarse dormida sobre mi pecho.
Su respiración se volvió lenta y pausada, como un eco silencioso en la habitación. Su cuerpo, tan frágil y pequeño en comparación con el mío, se acurrucaba más contra mí, buscando instintivamente mi calor. Sus dedos se aferraban levemente a mi camisa, como si temiera que me alejara en cualquier momento.
Pasé mis dedos suavemente por su espalda, trazando círculos lentos sobre la tela de su ropa, sinti