"Yo rechace a muchos por ti... ¡¿Qué te costaba hacer lo mismo por mí?!"
Fumiko Ibars
Estaba feliz. No, más que eso. Era una felicidad abrumadora, casi irreal.
Después de tanto tiempo, después de años de anhelarlo en silencio, de contar los días sin él y de sostenerme solo con su recuerdo, finalmente estaba aquí. Sus brazos me rodeaban, fuertes y cálidos, envolviéndome en esa seguridad que había extrañado tanto. Mi corazón latía con fuerza, pero no de ansiedad, ni de tristeza. Latía de puro a