110. EL SILENCIO ES GRANDE.
Alessio se auto congela para controlarse. Sus pensamientos van a mil por hora, pero no puede decir nada de lo que piensa.
Sin embargo, solo logra guardar silencio, sus labios sellados por el inmenso esfuerzo de su autocontrol reciente.
Helena, con el pánico en los ojos, intenta desesperadamente ocultar el mensaje de texto, pero es demasiado tarde.
Ella ve cómo la calma de Alessio se rompe en un millón de pedazos pequeños, su furia controlada se hace evidente.
—Por favor, escúchame, Alessio