Roces y susurros.
—Eres demasiado caballero.
—Pero sin armadura —bromeó él.
Ella, más tranquila, se echó a reír, y Lioran notó cómo ese sonido despertaba algo profundo en él, un calor que no sentía desde hacía siglos.
Caminaron a la posada cercana, sus pasos sincronizados como si ya existiera una conexión invisible entre ellos.
—¿Desde hace mucho que conoces a Scarlet?
Lioran negó con la cabeza.
—No, pero ella es todo para Derek.
—¿Y eso es importante para ti?
—Derek, más que mi jefe, es mi familia; ahora Scarle