La elegida imperfecta.
—Estás loco. Te faltan treinta y dos años para los 300 —le dijo Lioran, frunciendo el ceño como si acabara de recordárselo una alarma existencial.
—Prefiero morir antes que aceptar eso como mi destino —gruñó Reiden, como si acabara de tragarse una antorcha encendida—. ¡Y las humanas son muy complicadas! ¡Mira cómo sufre nuestro supremo! —añadió, señalando dramáticamente a Derek.
—¿No eras tú el que decía que las humanas solo querían dinero? Que con una buena oferta se resolvía todo —le recordó