Exnovio fastidioso.
Scarlet lo fulminó con una mirada tan filosa que Leo retrocedió medio paso.
—Eso a ti no te importa.
—¡Claro que me importa! —insistió él—. Porque cuando se te pase esta rabieta, vas a volver a mi lado, y entonces yo seré quien tenga que pagar tus deudas.
Scarlet cruzó los brazos, chasqueando la lengua.
—Lo que tú necesitas es una cita urgente con un neurólogo. O con un exorcista. Tienes piezas zafadas.
—No están zafadas, amiga —intervino Zhana divertida, alzando su copa—. Es que este bicho esc