El ritual con la luna ingenua.
En un llano del bosque, alejado de las magníficas edificaciones de la manada, se extendía un escenario tan perfecto que parecía sacado de un sueño.
Todo estaba decorado con precisión casi irreal, mesas rústicas, guirnaldas tejidas con flores y ramas que caían en cascadas, dándole un aire como esas bodas humanas al aire libre. Pero lo que realmente destacaba era el altar, ya que había una imponente roca grabada con runas antiguas, el mismo lugar donde, según la leyenda de los hombres lobos, la