El beso del Alfa.
Leo palideció más. Sus ojos buscaron a Zhana.
Ella sonreía, de una forma traviesa, de quien acaba de detonar un escándalo… y está disfrutando cada segundo.
—¡Zhana… tú… tú…! ¡Desgraciada! —rugió Leo, mientras salía corriendo al interior de la casa con una mano en la panza y la otra apretada en el trasero, intentando no hacerse encima delante de todos.
Zhana alzó una llave en dirección a Scarlet.
—¡Amiga, tú cásate tranquila, que esa lombriz no va a infectar tu baño!
Los invitados estallaron en