Capítulo 43 —El expediente incompleto
Narrador:
Rodrigo no durmió.
No porque el cuerpo no se lo permitiera, sino porque había algo dentro de él que ya no sabía volver al estado anterior. Se quedó sentado en la orilla de la cama, con el teléfono en la mano, mirando la hora pasar como si cada minuto fuera una cuenta regresiva.
Lucía, en cambio, sí dormía… o eso parecía. En realidad, su sueño era una forma de desmayo: un descanso impuesto por el desgaste, por el golpe emocional, por ese vacío insoportable que había dejado la palabra “mamá” dicha por un niño que no tenía derecho a existir en el mundo de las mentiras.
Cuando amaneció, Rodrigo se levantó sin hacer ruido, todos dormian, menos Leonardo que no estaba, en la noche había viajado de imprevisto, sabían que era mentira, que su padre lo había quitado del tablero.
Preparó café sin pensar en el sabor, solo en la necesidad de mantenerse en pie. Caminó por la casa con esa energía tensa de quien va hacia un choque inevitable.
Lucía aparec