Capítulo 42 —Mejor lejos
Narrador:
Juan Carlos no levantó la vista cuando Leonardo entró al despacho. Tenía el saco colgado en el respaldo de la silla, la camisa arremangada y los lentes apoyados sobre una carpeta abierta. No parecía apurado, ni parecía nervioso. Eso fue lo primero que inquietó a Leonardo.
—Me mandaste llamar —dijo, cerrando la puerta detrás de sí.
Juan Carlos siguió leyendo unos segundos más. Luego, con una calma casi ofensiva, dejó la carpeta a un lado.
—Sí.
Leonardo se quedó de pie, esperando algo más. Una explicación. Un contexto. No llegó.
—¿Pasa algo? —preguntó, con cautela.
Juan Carlos lo miró por fin.
—Te vas.
Leonardo frunció el ceño.
—¿Cómo que me voy?
—Te vas de la ciudad —repitió Juan Carlos —Hoy, a más tardar esta noche.
Leonardo soltó una risa corta, incrédula.
—No puedes hablar en serio.
—Lo estoy.
Leonardo dio un paso adelante.
—En menos de un mes es mi boda, papá. No puedo desaparecer así como así.
Juan Carlos entrelazó los dedos sobre el escritorio.
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