Capítulo 38 —Todos sabían
Narrador:
Lucía estaba sentada en el sofá, con los brazos rodeando su propio cuerpo, como si intentara contener algo que quería salirse de ella. Rodrigo la sostenía por los hombros, firme, protector, como si la única manera de mantenerla unida fuera no soltarla ni un segundo. El silencio que había quedado tras la partida de Mónica era denso, cargado de una tensión que hacía difícil incluso respirar.
De pronto, el teléfono de Rodrigo vibró.
Ambos se sobresaltaron.
Rodrigo miró la pantalla.
—Es mi mamá.
Lucía levantó la cabeza al instante, con el corazón acelerado.
Rodrigo contestó sin moverse del lugar.
—¿Sí?
La voz de Mónica salió al otro lado, cortante, urgente.
—Clarisa me está llamando. Ahora mismo, no me dejó llegar, mejor, eso significa que está desesperada. Dice que tiene que hablar conmigo de inmediato.
Rodrigo frunció el ceño.
Mónica respiró hondo antes de seguir.
—Le dije que más le vale que sea por esa historia que inventó con ese niño, porque Lucía