Capítulo 37 —Monica
Narrador:
Lucía seguía apoyada contra el coche, con el cuerpo sacudido por espasmos de llanto que ya no eran solo tristeza, sino una mezcla de pánico, incredulidad y una sensación profunda de que algo enorme estaba a punto de revelarse y destruirlo todo. Rodrigo la sostuvo un momento más, con los brazos firmes, respirando despacio para marcarle el ritmo, como si su propio cuerpo pudiera prestarle estabilidad.
—Mírame —le pidió, con voz baja y controlada —Mírame, Lucía, aquí,