El miedo envolvió a Janette mientras sus manos temblaban. Estaba a punto de soltar una lágrima cuando recordó que era doctora. Sus instintos se activaron de inmediato: se levantó de un salto y salió corriendo de la oficina. Rápidamente llamó a las enfermeras y enfermeros.
—¡Traigan una camilla a mi oficina de inmediato!
Unos minutos después, estaban trasladando a Lucas a una sala. Cuando entraron, Janette quiso revisarlo, pero uno de sus doctores la detuvo.
—Estás muy alterada ahora mismo. No se