Simple curiosidad.
—De aquí no te vas hasta que termine de hablar contigo.
La voz de Drazen llegó más rápido que el paso que quiso dar para salir…
Laín dudó un instante, pensando qué ganaría si se quedaba un rato más con este hombre que lo miraba inquisitivamente. Sin embargo, recordó que no era cualquier hombre sino el primo de su mejor amiga…
Y algo sin nombre se agitó en su pecho cuando miró, a través de sus pestañas, esos ojos tan fríos.
Suspiró y volvió a sentarse. La taza frente a él seguía humeante; agarr