Ya sabes la respuesta.
Laín le contó sobre su día de trabajo, las ocurrencias de Fernanda y la charla que tuvo con Joaquín. Por su parte, Drazen apenas había hablado y solo respondió con asentimientos de cabeza y monosílabos. Cuando dobló en la calle principal del barrio privado, la charla finalizó. Pudo sentir cómo los nervios de Laín se exteriorizaban y, cuando lo miró de soslayo, vio sus manos inquietas juguetear con la cremallera de la mochila que llevaba en su regazo.
El enorme portón de rejas altas y negras se