El dinero siempre compra...
Antes.
—Lo siento, señora. Hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos —se lamentó la comadrona—. De verdad lo siento.
—No, no… —negó, intentando sentarse en la cama—. Quiero a… —La mujer hizo una mueca de dolor—. Por favor, necesito ver a…
—Señora, por su bien, debe calmarse —habló el obstetra, en tono afable—. Tiene que recuperar energías para su...
—¡No! —exclamó con dolor, con enojo—. Quiero a mi bebé... Quiero a mis dos hijos.
—Graciela, prepara un calmante. —La mujer asintió e inyectó un