Escudo.
Había llegado temprano y ayudó a decorar con globos y guirnaldas de luces de colores. El departamento quedó como un pequeño salón de fiestas. Las risas, las bromas y las charlas banales fueron parte de los preparativos, como una manera de entrar en calor…
—¿Por qué no se lo dices? —preguntó, en un susurro—. Creo que sería lo...
—¡No! —exclamó Fernanda, en el mismo tono bajo—. No haré semejante locura.
—Eso de que es tabú que una chica tome el control de la situación es del siglo pasado —reflexi