Algo no está bien...
La mansión se vislumbraba imponente, tanto por fuera como por dentro. Los meses pasaban y los cambios llegaban.
Todo se amoldaba conforme transcurría el tiempo. Una habitación que cada día era decorada, amueblada, perfeccionada para la pronta llegada de un bebé.
La madre lucía un vientre cada vez más abultado, más redondo y poco a poco acarreaba los inconvenientes. Las tareas diarias se dificultan por la movilidad reducida, pasando más tiempo reposando que realizando las labores domésticas coti