El auto desvió totalmente de las calles transitadas de la ciudad y se adentró a una calle tranquila. Entonces, Laín se percató de que era un barrio privado, alejado del ajetreo de la ciudad. Él no encajaba allí, él no podría…—Ya estamos por llegar a mi casa —profirió Fernanda.Todo tipo de comentario que hubiera querido decir, Laín los ahogó cuando el coche ingresó por un enorme portón negro.Contuvo el aliento al ver la casa. Elegante, majestuosa, imponente. No era posible que su amiga viviera allí, Laín no… Entonces comprendió ciertas cosas. La forma de ser de Fernanda, cómo vestía, incluso sus gustos un tanto refinados a la hora de elegir qué comer, su comportamiento… Ella no era como él. Ella pertenecía a la clase social alta, ella no era pobre ni siquiera se acercaba a… —Llegamos, señorita —informó el chófer.Laín observó la entrada, el jardín y luego a su amiga que se encontraba seria.—Gracias, Esteban —espetó Fernanda, comenzando a desabrocharse el cinturón—. Puedes retirart
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