Capitulo 28

Ya casi es la hora de la pijamada, y Ace estaba fuera asegurándose de que todo estuviera en orden mientras yo permanecía en mi habitación, hablando con mi marido por teléfono.

Marido... me estoy acostumbrando.

El sonido de la voz de Scott llenó mi habitación. Era suave, cálida y reconfortante, aunque estuviera a miles de kilómetros de distancia. Mi teléfono estaba apoyado en la mesita de noche, inclinado cuidadosamente para que la cámara solo me captara a mí y al suave reflejo de la luz sobre l
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