Capitulo 118

Lo había dicho. Por fin lo había dicho en voz alta: amaba a otra persona. Pero decirlo no era suficiente.

Tragué saliva; me ardía la garganta.

—Hay más —dije en voz baja.

Scott no habló. Solo me miró, con la mandíbula apretada y la mirada sombría.

—Amo a Ace —dije.

Las palabras fueron más duras que cualquier otra cosa que hubiera escuchado antes.

Un sonido agudo escapó del pecho de Scott: medio suspiro, medio risa sin humor. Giró la cabeza lentamente, casi mecánicamente, hacia su hijo.

Ace se q
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