Mundo ficciónIniciar sesiónRANDALL
Extraño. Un auto desconocido y de cristales opacos estaba aparcado justo frente a la puerta principal del edificio de apartamentos de Anna. Sin embargo, sumido en mis propios pensamientos, no tenía ninguna prisa por entrar. La noche neoyorquina se presentaba oscura, densa y húmeda, pero por primera vez en toda mi vida, sentí de verdad que la paz mental estaba finalmente al alcance de mi mano. La justicia forense había sido servid







