Las llamas de la chimenea parpadeaban suavemente en la sala, proyectando sombras cálidas sobre las paredes de madera. Jane y Luke permanecieron en silencio por unos minutos, solo sosteniéndose de las manos. No había necesidad de palabras, pero Jane sabía que debía hacer algo para distraer a Luke, aunque fuera por un instante, aunque eso también significara alejarse de sus propios pensamientos que la consumían.
—¿Quieres salir un rato?— Preguntó en voz baja.
Luke giró el rostro hacia ella con