Luke sin saber exactamente qué hacer, se puso en pie y tomó su abrigo. Necesitaba salir del hangar y buscar un poco de claridad. Había una sola persona en la que sentía que podía confiar en ese momento, Jane.
El frío era cortante cuando llegó a la casa de los padres de ella. Golpeó la puerta con suavidad, y fue la madre de Jane quien le abrió. Con una sonrisa compasiva, lo hizo pasar sin hacer preguntas. Jane estaba en la sala, sentada cerca de la chimenea, con la mirada fija en el fuego.
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