La mañana deslumbró con un cielo bastante despejado. Jane se despertó temprano, con la sensación de haber dormido apenas unas horas. Se quedó en la cama mirando el techo, tratando de ordenar sus pensamientos, pero su mente volvía a la misma pregunta una y otra vez: “¿Cómo le explico todo?”. Se llevó las manos al rostro y suspiró profundamente. Por ahora no era el momento para pensar en eso, decía.
Se levantó y se dirigió a la cocina, donde encontró a su madre preparando café. El aroma llenaba