95. Cuídate muñeca.
Mientras el coche avanza por las calles desiertas, me quedo en silencio, procesando lo que acaba de pasar. Vicente no me mató, pero eso no significa que esté a salvo. De hecho, probablemente esté más en peligro que nunca. El hecho de que me dejara ir solo significa que ahora está calculando su próximo movimiento, y cuando lo haga, será brutal.
—¿Vas a decirme cuál es el plan ahora, o tengo que seguir adivinando? —pregunta él, con una sonrisa a medias, como si disfrutara del misterio.
—Si te lo