96. ¿Quién demonios más está en este juego?
Miro mi celular. Una parte de mí quiere llamarla, pedir otra reunión, mover las piezas del tablero un poco más rápido. Pero si apresuro esto, todo se vendrá abajo. Necesito jugar bien mis cartas, hacer que ambos bandos confíen en mí lo suficiente como para no verme como una amenaza, al menos por ahora.
Mis ojos empiezan a cerrarse por el cansancio, pero justo antes de quedarme dormida, mi celular vibra en la mesa. Lo agarro, y el mensaje que aparece en la pantalla me hiela la sangre.
"Te estás