89. Callejón trasero.
La Reina sigue observándome, sus labios curvados en una sonrisa tranquila, casi como si estuviera disfrutando de la situación. Ella adora el caos, pero a diferencia de Vicente, lo maneja con elegancia. Para ella, esto es un juego que siempre juega para ganar.
—Es tu decisión, querida —dice en un tono suave, casi maternal—. Podrías dejarlo entrar… o podrías hacer algo más inteligente.
—¿Inteligente? —repito, con mi voz apenas un susurro, mientras el sonido de un nuevo golpe en la puerta hace tem