84. Te estoy salvando el pellejo, querido.
La Reina sonríe, satisfecha.
—Por supuesto que no —responde, aunque ambos sabemos que ella ha ganado esta ronda.
Yo, por mi parte, solo me deleito en el caos que he sembrado. Las piezas están en movimiento, y aunque la Reina cree que tiene el control, yo sé que esto es solo el principio. Vicente vivirá, por ahora. Pero la verdadera pregunta es cuánto tiempo más podrá mantenerse en pie sin perder su corona.
Porque en este juego, al final, solo puede haber una Reina. Y yo tengo toda la intención