79. Nadie es mejor que yo.
El beso se vuelve más intenso, más apasionado. Su necesidad de mí es palpable, y eso es lo que lo hace vulnerable. Es un hombre poderoso, sí, pero cuando está conmigo, es un hombre que necesita algo más que poder. Me necesita a mí, aunque nunca lo admitiría.
Me dejo llevar por el momento, sabiendo que cada caricia, cada susurro, lo ata más a mí. Lo mantengo cerca, lo suficiente para que nunca olvide que, aunque él cree tener el control, en realidad soy yo quien lo maneja.
Pero incluso mientras