27.Eres tan predecible, Valeria.
Estoy sola. Completamente sola.
Es una sensación que debería asustarme, pero en lugar de eso, me siento extrañamente aliviada. Sin Vicente tratando de controlarme, sin el miedo constante de lo que podría hacer. Aunque claro, el alivio dura poco.
No han pasado ni cinco minutos desde que llegué cuando alguien llama a la puerta.
Mi corazón se detiene. Miro hacia la entrada, mis piernas pesadas, como si ya supiera quién está ahí, esperando del otro lado. No necesito abrir la puerta para saber que V