18. Siempre tan dramático.
Pero antes de que pueda responder, un fuerte golpe en la puerta interrumpe el ambiente. Gabriel frunce el ceño, claramente sorprendido. Nadie espera visitas a esta hora.
Me enderezo en el sofá, sintiendo cómo la tensión se cuela en la habitación. No puede ser. ¿Tan rápido ha actuado Vicente? No suelo subestimarlo, pero esta vez lo he hecho.
Gabriel se levanta y va hacia la puerta. Cuando la abre, el rostro que aparece del otro lado es todo lo que esperaba y temía: uno de los hombres de Vicente,