142. Dime algo.
La ciudad se extiende bajo mis pies, un campo de batalla de luces y sombras.
Desde la ventana, puedo ver cómo la vida sigue allá abajo, ajena al caos que se avecina. Mi caos. Los autos pasan, las luces parpadean, y mientras el mundo sigue su curso, aquí, en esta habitación, se está gestando algo mucho más oscuro.
Vicente sigue detrás de mí. Puedo sentir su mirada, su paciencia peligrosa. Está esperando, como un depredador que sabe que su presa no tiene escapatoria. Y tal vez tenga razón. En est