14. ¿De verdad quieres saberlo?
El silencio en la sala se vuelve denso, cargado de esa electricidad entre nosotros que parece chispear cada vez que nos encontramos así, tan cerca y a la vez tan distantes. Vicente me mira con esos ojos oscuros que, por más que lo intenten, nunca logran esconder del todo su desesperación. Oh, él lo intenta, claro, pero lo siento en su respiración, en la forma en que su mandíbula se tensa, como si controlarse fuera una batalla constante.
Me quedo quieta, observándolo, como quien examina a un ani