15. Dejarme ir no es una opción para él.
15. Dejarme ir no es una opción para él.
El aire en la habitación parece evaporarse mientras el beso se intensifica, y la tensión entre nosotros alcanza un punto crítico. Cada roce, cada movimiento está cargado de una energía que no es solo física. Es algo más profundo, más oscuro. Es la lucha de dos voluntades que se niegan a ceder.
Vicente me empuja contra la pared, sus manos explorando mi cuerpo con esa mezcla de posesión y frustración que lo define. Pero yo no soy una víctima pasiva en este